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Toro Venado Indira, Polo, Leslia y Tania |
No es el tema de este artículo, aunque como trabajador afecta la bien andanza de mis deberes profesionales.
El primordial objetivo que me hago cuando quiero que el grupo realice un espectáculo, para mostrar los resultados de meses de trabajo, es la elaboración de una estrategia administrativa para sobreponerme al inmenso mar de trabas burocráticas de una institución democrática como es la UNAN-León. Teniendo resuelto este percance lo demás fluye como si se abrieran las compuertas de una represa. Es lógico que todo lo que no tiene financiamiento requiere un poco más esfuerzo, pero no es imposible realizarlo, ya lo hemos probado varias veces los artistas universitarios. Con un poco de organización, buena voluntad de los miembros del grupo y algo de suerte logramos cumplir nuestros objetivos artísticos y poco a poco reivindicar algunos derechos estudiantiles.
Tener una fecha para el espectáculo ha sido el horizonte que me ha guiado en los últimos dos años, a partir de ahí me es posible prever cuales son las limitantes y las oportunidades que tengo para el éxito del espectáculo.
Visualizar las potencialidades de los estudiantes y fijarme fechas de montajes, regularidad en los ensayos, sobre todo el trabajo en equipo y de constante experimentación me abre las puertas de la imaginación, no sin llevarme mis cuantas frustraciones por imaginar mucho. En este sentido poner los pies sobre la tierra debe ser otro gran objetivo, muy grande por cierto para una imaginación tan desequilibrada como la mía, que en un momento estoy pensando en el vestuario y dos minutos después estoy bailando o leyendo un libro o simplemente lavando ropa, arreglando un toma corriente, en fin actividades sin ninguna relación aparente con el objetivo inicial.
Cuando se acerca un espectáculo de gran magnitud desde mi punto de vista, porque lo de gran magnitud es relativo en la vida, todo mi sueño se vuelve una locura, empiezan a aparecer las noches de insomnio, los libros de historia se acumulan en debajo de mi cama y las preocupaciones administrativas se convierten en mi principal dolor de cabeza.
Gran parte de mis obstáculos creativos se ven alimentados por ignorancia o falta de interés de los Jefes, o bien por una actitud conformista y activista de las autoridades universitarias, de modo que en muchas ocasiones optamos por convertirnos en auto-gestores de nuestras necesidades económicas, actuación que no cabe en la cabeza de nuestros dirigentes.
Con todo esto los espectáculos empiezan a dar el brillo que hemos venido construyendo desde hace ya unos años y eso se ha visto reflejado en el primer espectáculo del año 2011 en el que nos arriesgamos a hacer nuestro primer espectáculo con música en vivo y con el acompañamiento de los amigos artistas, jóvenes como nosotros y con las mismas ganas de anunciarle a la comunidad que estamos listos para golpear las tablas.
Algo que me queda muy claro es que en este grupo hay gente que tiene muchas ganas de bailar, de hacer arte, de transmitir cultura, de seguir esforzándose y sacrificando parte de su tiempo para seguir aprendiendo y compartiendo sus momentos de éxito y frustraciones con el público que nos llega a ver.
Un espectáculo de gran magnitud tiene un costo de gran magnitud, eso es algo que esperamos que se den nuestras autoridades institucionales algún día y dejen de gastar miles de córdobas en asuntos electoreros cuando se podría invertir unos pocos de esos miles en mejor educación cultural y artística para los jóvenes universitarios.

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